Ejemplares
de Polylepis sericea en el Cañón
del Colorado, en la Reserva Ecológica
Ángel. Estos árboles, también
conocidos como árboles de papel, colorados,
yaguales, pantzas o queñoas, pertenencen
a varias especies dentro del género y
forman parte de los parches boscosos en el paisaje
de páramo. |
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La
Tierra, un planeta común y comente en
la mayoría de sus características
cósmicas, es único en el Universo
porque, hasta donde sabemos con certeza, sólo
aquí hay vida. Una consecuencia de este
fenómeno extraordinario es que la Tierra
es el único planeta donde existen ecosistemas.
Los seres vivos no viven solos, y la riqueza
de la vida no está solamente en la cantidad
de diferentes formas, sino también, y
de manera más importante, en las asociaciones
dinámicas que forman entre ellas y con
su medio físico. Los páramos son
una de ellas.
La historia del planeta es igualmente, por definición,
única. La vida llegó hace 3 mil
millones de años y desde entonces ha
cambiado y se ha diversificado como un gran
árbol. Una de las ramas que surgieron
(y no desaparecen todavía) es la de los
humanos. Nosotros tenemos nuestra propia historia
y, como consecuencia, nuestro planeta está
dividido no solo en ecosistemas sino en países.
Por supuesto, a los ecosistemas no les importa
en absoluto los límites políticos;
así, resulta extraño hablar de
cuántos ecosistemas tiene cierto país;
pero la historia humana y ecológica están
íntimamente relacionadas a través
de nuestra cultura. Como corolario, el territorio
actual del Ecuador contiene un fragmento de
la diversidad ecológica del mundo, y
ese fragmento nos hace casi tan únicos
en la Tierra como la vida hace de ella algo
único en el Universo.
Por esas contingencias históricas, nuestro
país resulta pequeño en el entorno
mundial pero tiene a la par ciertos atributos
que lo hacen inmenso: está en la zona
tropical, lo que es especialmente apropiado
para permitirle albergar gran cantidad de especies
y, por lo tanto, para que se desarrollen variadas
asociaciones ecológicas. Además,
nuestro país está cruzado por
montañas muy altas que crean una escalera
donde viven más especies de las que lo
harían si solo hubiera una inmensa llanura.
Y por si esto fuera poco, la Costa está
bañada en el sur por una comente marina
fría lo que hace que esa costa sea seca
y tenga especies de clima árido, mientras
que en el norte las corrientes son cálidas
y las costas lluviosas, con especies de clima
húmedo.
Trópico, montañas y comentes hacen
que el Ecuador tenga más especies que
países mucho mayores, como Rusia o Argentina.
En términos relativos, es decir, si tomamos
en cuenta nuestro tamaño, el Ecuador
resulta di largo el primero al hablar, por ejemplo,
de número de vertebrados terrestres por
unida de superficie. No solo tenemos un campeón
en marcha sino que (gracias a las contingencias
históricas), también somos primeros
en biodiversidad.
Esta se encuentra en varios ecosistema que van
desde las tierras cálidas y secas d Galápagos
hasta los húmedos bosques andinos, pasando
por manglares, bosques lluviosos y desiertos.
El ecosistema más alto de todos es el
páramo, que está sobre los bosque
andinos y bajo las nieves. La altura típica,
pero no fija, a la que empiezan los páramo
ecuatorianos es 3.500 metros. En el sur, a partir
de Alausí aproximadamente, los páramo
empiezan un poco más abajo: 3.000 metros.
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