Carta del editor
El tema con que abrimos esta edición tiene amplia cobertura en los medios tradicionales. El nuevo boom camaronero es celebrado en distintos foros con fervor patriótico. “El principal producto de exportación del Ecuador”. “El mayor exportador de camarón del mundo”.
Poco se habla de la reanudada destrucción de los bosques y manglares reemplazados y contaminados por las piscinas camaroneras. Los costos sociales y ambientales son enormes para el país, más aún para las comunidades que dependen de estos ecosistemas. El reportaje que un experimentado equipo de periodistas nos trae en esta edición muestra cómo, en discrepancia con lo que puede pensarse, la destrucción camaronera del manglar no ocurrió solo durante la primera expansión de la industria durante los noventa.
La situación presente —casi dos tercios de la superficie que una vez fue manglar ya están ocupados por camaroneras— es dramática, y tiene y tendrá consecuencias. Algunas de ellas las sufriremos durante El Niño que se viene, pero otras ya están con nosotros: el inminente colapso de las economías de la concha, del cangrejo y de la pesca que tiene en el manglar su sitio de reproducción. A su vez, esto agudiza el desempleo y la migración a las ciudades, en un contexto en que las bandas criminales buscan con ahínco reclutar más jóvenes. Como se ve, una industria del camarón con cola, que este artículo ayuda a desentrañar.
En nuestra sección fotográfica tenemos el gusto de presentar una selección de la obra de María Teresa García en una de sus facetas más recurrentes y que la fotógrafa ha explorado con mayor asiduidad: la del retrato femenino. El archivo de María Teresa es tan amplio y variado que no podemos sostener que sea una muestra representativa; sí, en cambio, que será un deleite visual para el lector.
Por último, abordamos un debate tan apasionante como irresoluto: el origen y las causas evolutivas del bipedalismo humano, una de las características determinantes del prodigio que somos.